Feminismo afrodescendiente

Ni siquiera me lo había cuestionado. Me llamó mucho la atención la entrevista, porque lo desconocía y al momento de leerlo, dije, claro, hay diferencias, hay diferencias sociales importantes, de raza, de etnia. Entonces, ¿si me puedes contar un poco de dónde nace tu inquietud por participar en el ‘feminismo negro’, esa mirada también desde la afrodescendencia?

Así comenzó la conversación. Contando a Keyla Alencar Da Silva Alves, que nunca había hablado con una persona negra sobre feminismo. No me había cuestionado lo diferente que puede ser su mirada, y por tanto, lo diferentes que somos desde nuestra lucha común a partir de cada construcción, lugar de vida, formas y costumbres culturales. Y me sirvió para seguir cuestionando y entendiendo que el feminismo, como la vida misma, se compone de múltiples formas, tantas como seres existimos, tal como me dijo Keyla, “ahí es donde se encaja un poco la teoría del feminismo interseccional. De que hay que coexistir, pero desde el punto de vista de la diferencia”.

Keyla nació en Brasil, es afrodescendiente, y vive hace cinco años en Chile. Es doctora en Geografía y en su trabajo como académica e investigadora, estudia los aluviones en el norte de Chile, para ver cómo predecirlos buscando evitar que las catástrofes medioambientales dañen a la población.

¿Cómo llegaste al feminismo afrodescendiente? La respuesta fue, “empezó cuando dejé mi pelo natural”, ¿tu pelo?, ¿qué tiene que ver tu pelo? Y ahí entramos en la conversación y mi escucha de todo lo que Keyla tenía por contar.

Así continuó la conversación.

*Fotografías de Keyla, por Marcelo Tapia

EL PELO COMO INICIO

Siempre estuve participando de movimientos sociales, por mis padres, allá en Brasil, desde joven, pero nunca milité en una organización feminista. En Brasil, a pesar de que supuestamente existe una miscegenación, es un país muy racista.

Todo empezó cuando dejé mi pelo natural. Ese fue el gran cambio. Toda mi vida me había alisado el pelo y ni siquiera recordaba cómo era mi pelo natural. Mi familia y mis amigas se alisaban el pelo. El 2008 vine a hacer un intercambio a Chile y no existía nada de pelo crespo en proceso de alisado químico, y decidí cortarlo. Me corté el pelo en la Plaza de Armas. Entré en la primera peluquería que encontré y dije, me corta el pelo, pero bien cortito, me saca todo este alisado. Cuando volví a Brasil, fue un shock para mi familia y mis amigos, y ahí fue cuando me dí cuenta que se comentaba el tema del pelo y me cuestionaban. Después, otras compañeras empezaron a dejarse el pelo así, y era difícil porque no podíamos cuidarlo, no sabíamos cómo, entonces siempre lo usaba amarrado, o me hacía una trenza, porque no existían productos para pelo crespo. En Brasil, no existían en el mercado.

En la universidad estaba empezado el magíster y se montó un grupo de colegas, ahí empezamos a pasarnos tips. Me acuerdo que el primero que todas usan es la gelatina de linaza, porque es fácil de hacer en la casa, y deja el pelo bonito, aceite de coco también era el clásico, y en estas juntas empezamos a hablar de feminismo.

Ya se discutía mucho feminismo en la universidad, pero era siempre lo mismo. Siempre eran las mujeres blancas, pero yo tampoco me daba cuenta. No nos dábamos cuenta, hasta que unas compañeras empezaron a decir, oye, ¿se dan cuenta que nosotras somos la mayoría, pero no podemos hablar desde nuestras perspectivas de lo que es el machismo? Y porque no es que yo sufro machismo ahora y a las cinco de la tarde voy a sufrir racismo, las cosas vienen juntas. Ahí fue cuando empezamos.

En 2013 con el boom de los colectivos en Brasil por las movilizaciones contra el gobierno, surgió el Colectivo Mujeres Negras Existen, que en Sao Paulo organizaba La Marcha De Las Crespas, y ahí me junté con ellas virtualmente. Es un grupo gigante que hoy debe tener unas cuatro mil chiquillas. Empiezo a leer, a darme cuenta, a buscar historias. Lo primero es la invisibilidad, montón de historias de mujeres feministas fantásticas, totalmente invisibilizadas. En Brasil, muchas de estas mujeres feministas de la historia son representadas en las teleseries por mujeres blancas. Y yo en shock. Cada vez que leía era como, no puedo creer, es un crimen, se siente que te robaron la historia, y ahí me puse fanática, a buscar cosas, y obvio, lo primero que uno lee es Angela Davis, es como el clásico; y el año pasado conocí a las chiquillas de Microsesiones Negras, que a pesar de organizarse bastante con la temática feminista, es un colectivo que se identifica como de etnia educación.

-Con diferentes miradas

Sí. Encuentro fantástico que exista una diferencia, si somos diferentes, no hay ningún problema en ser diferentes, la cosa es cuando invisibilizamos la diferencia. Hay una feminista en Brasil que decía, la lucha tiene que ser hecha a partir del punto de vista del que hablo yo. No es que una mujer blanca no pueda hablar de la lucha de las mujeres negras o indígenas, por ejemplo. Ella no puede hablar como una, pero puede hablar desde su punto, desde su lugar de referencia, que es diferente al otro. Ahí es donde se encaja un poco esta teoría del feminismo interseccional, de que hay que coexistir, pero desde el punto de vista de la diferencia.

ES EL COLOR

– Llevas cinco años en Chile, has alcanzado a notar la diferencia, me imagino, con el inmigrante haitiano, el inmigrante de color, que antes no existía, ahora se distingue y para los chilenos es un tema no menor, sobre todo este año que ha sido el boom de hablar en contra de ellos, el año de los prejuicios. ¿Qué piensas de eso, cómo lo has notado tú que vienes desde un lugar que como me cuentas ya se discrimina por color?

Encuentro positivo haber conocido Chile antes de todo eso. Yo viví aquí seis meses el 2008, y no existían negros, no existían. Llegué a la universidad y fui a estudiar en Camino a La Pirámide, y todos me miraban, todos. Ahora viendo cómo ha crecido la presencia del inmigrante, es triste que se planteen estas discusiones. No puedo cuantificar la estadística de gente que está contra la inmigración negra afrodescendiente, pero me deja triste que veo que es una falta de conocimiento basada en la ignorancia misma, y desde esta falsa perspectiva de que Chile es un país blanco. En la calle hay una diversidad de colores, de biotipos, de todo, pero en la cabeza todavía está esa sensación de ser blanco y desde ahí empieza este rechazo, porque el rechazo claramente no es contra el inmigrante.

-Es el color.

Es el color. Y es el color, porque si uno mira las estadísticas, en los informes de migración de la ONU los haitianos no son ni siquiera de los grupos principales. La migración que más ha crecido en los últimos tiempos es la argentina, pero nadie se molesta con eso. La migración más potente el 2015 fue de israelíes, en el sur, y nadie dice nada. Entonces claramente es un tema del color de piel. Yo tengo dos amigas, una brasilera y una inglesa, y las dos son negras, mucho más negras que yo, y las dos sufren porque son confundidas con haitianas, siempre.

-Todo lo que es de color, es haitiano.

Claro, ahora es así, y es rechazable. Una es médica, está haciendo residencia, y la otra es profesora de castellano y hace un magíster en la Universidad de Chile, pero la idea de que la mujer negra no puede ser una profesional es una cosa impresionante, nadie le cree que ella es una profesional, porque ya está dentro de la cultura que una mujer negra está solamente para el trabajo de sirvienta.

MARIELLE FRANCO

-¿Qué te pasó cuando supiste del asesinato de Marielle?

Se me paran los pelos todavía. Terrible, porque era una esperanza para nosotras. Yo leía y acompañaba a la Marielle Franco, porque tengo amigas cercanas que trabajaban con ella y tenía un trabajo impresionante. Es una tipa que tiene una historia fantástica, vivía hasta hoy en la favela Maré, se graduó en la Universidad Federal, en Brasil las universidades públicas son las de la clase rica. Ella terminó, hizo el magíster, pero siempre estuvo involucrada en la política, y cuando ganó como una de las concejalas más votadas de Río, un estado gigante, con una representatividad muy fuerte, principalmente sobre los derechos de los negros favelados, ella acompañaba esto muy de cerca.

Fue terrible, justo estas dos amigas que trabajaban con ella, estaban llegando a Santiago, y para nosotras fue impactante porque dada la coyuntura de Brasil, de Río, peor todavía, porque tiene un interventor militar que determina los gastos del Estado con seguridad, viene un asesinato con este perfil. Hay mucha evidencia pero hasta ahora nadie ha sido condenado por el asesinato de Marielle, nadie. Es de una tristeza muy grande, porque lo que veo es un mensaje para las mujeres negras, dice mira, tú puedes ser, puedes tener cargo político, pero trabajas hasta aquí. Más que eso no, porque sino, te vamos a asesinar. Es una advertencia. Entonces empieza el debate, hasta dónde la mujer negra tiene la libertad de.

– Parten de la base de la discriminación.

Total. Porque allá si naciste negra, ya eres una sospechosa.

– ¿Para tí qué significa haber nacido negra?

Cuando era niña era horrible, lo peor, porque uno sufre mucho, hay mucha discriminación, tenía miedo todo el tiempo. Hoy tomo esto como una bendición, porque que quizás si no fuera por eso, no tendría tanta fuerza para seguir luchando por las cosas que creo. Veo los casos de mi familia, mi madre no terminó el colegio, porque era la única niña negra del colegio y la directora llamó a mi abuela y le dijo mejor busque otro colegio para esta niña, porque ella no se encaja, y mi abuela en esos tiempos, una mujer del campo, dijo, para qué ir al colegio, no vaya más al colegio y listo. Mi sobrino, cuando tenía tres años sufría de racismo. Me acuerdo de conversaciones con a sus cinco años, él diciendo yo no quiero más ser negro, no quiero más tener este pelo, y es triste porque la gente dice, ah es porque él no se quiere, no tiene amor por sí.

Siempre es eso, el estigma de que la mujer negra no es bonita, no es profesional, es una sospechosa. Pero después que uno empieza a romper estos paradigmas, es un camino muy liberador. Mucha gente dice, no, tú eres morena, como si fuera algo ofensivo, y yo digo no, dime negra, porque esto es lo que soy, y es terrible afirmarse y reconocer su raza a partir de la violencia, pero es verdad, si yo sufro racismo es porque soy negra.

-¿Qué significa para ti la palabra mujer?

Tantas cosas. Yo tengo esta visión más de que la mujer es una construcción social. Creo que nacer con órganos reproductores femeninos no es suficiente para decir si una es mujer o no. Ser mujer es esta construcción social que nos pone de partida en una función de sumisión, pero estamos en la lucha por salir de esta opresión. Ser mujer es luchar todos los días por espacios, por visibilidad, por respeto, por cariño, por todo. Es una lucha constante, hasta las mujeres que dicen que no son feministas están luchando todos los días para que se respeten sus espacios, su cuerpo, su dignidad, todo.

Tanía García Villanueva

Santiago de Chile, 1988. De profesión periodista, licenciada en Dirección de Arte y magíster en Cine Documental. Interesada en educación, política, memoria y género. Me gusta escribir, tomar fotografías, grabar, narrar. En cine he sido asistente de dirección y camarógrafa en diferentes proyectos. Trabajo para el Festival Internacional de Cine de Chiloé. Mi primer cortometraje documental se llama “Chicharra”.

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