El día de hoy 30 de agosto, cerca de la región del Totonacapan, México, así como en múltiples regiones donde la impunidad e inseguridad culminan, se dieron cita muchas mujeres, mujeres que en medio de su tormentoso estado al tener un hij@ desaparecid@ marchan con rabia y coraje para exigir al estado la retorno con vida de sus familiares.
Muchas de ellas amas de casas, serenas, calladas que al tener un hijo o hija desaparecid@ emprenden una búsqueda interminable donde no solo cambia su vida familiar sino su vida personal y es que se empoderan de sí mismas para hablar frente a público, para dar a conocer la impunidad que enfrentan, para gritarle al mundo los nombres de cada persona que actualmente no regresan a casa; y lo hacen tan fuerte que en cada rincón del mundo se escuchan los nombres de aquellos que nos faltan y que por el momento no atienden al llamado.
La esperanza nunca muere por el contrario toma fuerza, se viste rabia, le sobra indignación. Muchos dicen que van en busca de cuerpos, pero en realidad van recogiendo pedacitos de amor, trazan rutas de esperanzas y van tejiendo hermandad a su paso encuentran personas unas que ni siquiera sabían que tenían que ser encontradas, otras que las han enmudecido por hablar otros idiomas por llevar otro color en la piel, todas ellas y ellos víctimas de la impunidad e indiferencia de una sociedad heteropatriarcal.
No nos faltan 43 nos faltan much@s.
Y es que nunca nos cansaremos de gritar en una sola voz
¡Porque Vivos se los llevaron, Vivos los queremos¡


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