Patricia

Patricia tiene 82 y Ernesto 84. Ella tiene el pelo rubio y los ojos azules, mientras que él tiene la cabeza blanca y tras los lentes esconde una mirada del color de la miel. Patricia mezcla el español con el inglés para comunicarse con su esposo, quien tiene paralizado el lado derecho del cuerpo hace 30 años por un accidente cerebro vascular (ACV).

Ella toma dos jugos de mango y él uno de naranja. Están listos para irse, pero tienen un percance con la máquina de Transbank, así que Ernesto se concentra en eso.

En tanto, Patricia comienza a contarnos su historia ante la consulta del dueño del café: ¿Cuántos años llevan juntos? 65 años, nos conocemos desde los 14, y añade que ama a Ernesto igual que el primer día que lo vio. Su familia le recomendó internarlo en un geriátrico después del ACV, pero que ella se negó, dijo que estarían juntos en las buenas y en las no tanto.

La mujer prosigue su relato contando que vinieron a Chile a pasar las fiestas de fin de año, porque no tuvieron hijos y acá siempre habían sido solidarios con ellos. Recuerda su vida en Estados Unidos y sus viajes por este país, el que conoce desde Iquique hasta el extremo sur gracias al trabajo de un sobrino.

El vendedor indica que el problema de la máquina está solucionado y la cuenta pagada. Ernesto se levanta de la silla con la ayuda del encargado del local, a quien le desea una feliz navidad.

Por su parte, Patricia se levanta y se acerca a la mesa contigua donde ha estado su interlocutora escuchándola, la mira a los ojos y le dice: vos tendrás mucha suerte, porque es lo que yo deseo de todo corazón para vos, te vas acordar de mí.

Salen del café en dirección a una multitienda, donde comprarán un teléfono para comunicarse con sus familiares en Buenos Aires.

Trinidad Onetti

Periodista, pero por sobre todo sentipensante. El resto de presentaciones sobra y lo que venga lo escribiremos juntas.

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