Muchas veces toca sentirse como un trozo de carne. Donde muchos se sienten con el derecho de mirar de forma lasciva.
Por lo general regreso esas miradas con asco, en ocasiones les increpo y por lo general con eso basta.
Siempre que eso ocurre termino con un sentimiento de asco internado, con rabia que quema por dentro. Pero lo peor, peor peor, es quedar con esa pregunta de mierda de ¿Habrá sido mi culpa? ¿Qué tan responsable soy?
Hoy un tipo en una camioneta 4×4 gigante llena de calcomanías de deportes extremos, me adelantó en el Centro de Costa Rica mientras pedaleábamos – mi compañero y yo -, luego se quedó atrás de mí, para luego ponerse a mi lado y decirme cosas que -tal vez para mejor- no logré escuchar, para rematar tomando su iPhone y comenzar a tomarme fotografías
¡¿Quién carajo se cree para venir a tomarme fotografías?! – Pensé-.
Sin entender nada, levanté mi mano para tapar mi rostro, como el tipo se movió, mi medida quedó sin efecto y continuó apuntándome con su teléfono y diciendo cosas que no logré escuchar.
Volví a levantar mi mano y esta vez le enseñé el dedo medio y le grité ¡¿Qué te pasa, qué wea te creí?! El tipo sin bajar el teléfono se rió y me dijo ¡Bien, bien! Y aceleró tocando la bocina y encendiendo luces como idiota.
En otros contextos, las personas nos tocan las bocinas porque vamos en la carretera con todo el equipo de cicloturistas y por lo general, si dicen algo, es una palabra amable de aliento. Pero esta vez íbamos sin equipaje, sin casco, sin ningún chiche que llamara la atención.
El tipo se alejó y yo alcancé a mi compañero que iba un poco más adelante, por lo que no se enteró de lo ocurrido. Cuando lo puse al tanto, me dice ¡¿Por qué no me dijiste, le hubiéramos tirado la bici en el parabrisas?!
Entonces pensé ¡¿Mierda, además de defenderme de los machos, tengo que avisarle a otro macho para que me defienda, nuevamente de los machos?! Y nopo, volvemos al principio de la clase: no soy culpable del machismo 4×4 y tampoco del machismo que se les instala a los hombres para proteger a las mujeres de otros hombres, porque eso es una ridiculez. Lejos, mejor idea es que se encuentren en sus privilegios de machos e irradien deconstrucción. ¿O acaso no se dan cuenta que entre ellos mismos se esclavizan del patriarcado?
Sé que mi compañero quiso apañarme. Sé que ese aweonao seguirá acosando porque cree que tiene el derecho, y porque puede. También sé que no soy culpable. Y que en la sororidad, en el país de las mujeres, fuimos libres por 3 días de toda esta mierda patriarcal.

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