Después de dos meses que sucedió el Primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchamos puedo comenzar a relatar las reflexiones a las que me llevaron las compañeras Zapatistas. Quizás estas no sean más que aseveraciones de algún tipo de proceso personal y colectivo. Dudo que vengan a ser una especie de misterio al cual le saco un velo mágico. Son básicamente, conclusiones personales. Sobre los procesos que desde este lugar del mundo, hemisferio Sur, siguen siendo una incógnita para nuestras organizaciones, y, por qué no, para el amplio movimiento feminista argentino, quizás, uno de los más numerosos que hay en el planeta.
Hay lugares y personas de los cuales una no termina de volver, ni soltar del todo. Es como que parte de una misma sigue ahí, observando y escuchando ese movimiento y sonido diferente. Caracterizar al Zapatismo es casi inevitable en esta rutina burguesa de producir constantemente teorías que superen aún la realidad que vemos. Somos casi expertas en analizar la realidad que nos rodea. Podemos decir palabras muy complejas para esto, aún lograr que en una habitación nadie nos entienda. Debatimos sobre el sentido de no minimizar en contenidos y de llamar las cosas por su nombre. Así también, regalamos palabras al poder. Simples palabras con alto contenido ideológico pero que si las nombra la oligarquía ya no nos pertenecen. Lo voy a reducir a la palabra: Cambiemos. Y de por ahí, voy a sacar mi primera conclusión del Zapatismo: su simpleza para hablar y relatar su historia.
Empezar por el final del Encuentro quizás no sea lo correcto pero la rebeldía no seria en este caso cuestión de orden estricto. En su discurso de cierre, entre tantas otras cosas que nos dijeron y nos regalaron, mencionaron tres propuestas a las que nos convocaron a pensar:
..“ Les proponemos que acordemos seguir vivas y seguir luchando, cada quien según su modo, su tiempo y su mundo”..
..“ Como ya lo vimos y escuchamos que no todas están contra el Sistema Capitalista Patriarcal, pues respetamos eso y entonces proponemos que lo estudiemos y lo discutamos en nuestros colectivos si es que es cierto que el sistema que nos imponen es el responsable de nuestros dolores”..
..“ Les proponemos el acuerdo de volver a reunirnos en un segundo encuentro el próximo año, pero no nada más aquí en tierras Zapatistas, sino que también en sus mundos de cada quien, de acuerdo a sus tiempos y modos”.. [1]
Además de los aplausos y las emociones intensas. Llanto y risas compartidas. Además, la altura de sus propuestas finales nos hicieron estremecer. La primera, asociando el vivir al luchar como algo inseparable para las mujeres, porque ya no se esconde más, nos matan. Vivir, es luchar. La tercera, el pedido simple y necesario de que todas, en cada lugar del mundo, nos juntemos con otras. Y la segunda, la que más me estremeció. Quizás por la amplitud del movimiento al que pertenezco, que muchas veces pierde su carácter clasista, que se desentiende de lo político económico, es decir, del Capitalismo. Que otras veces, esconde tras la creación de leyes (necesarias) la discusión de este sistema económico fascista con la idea de un progresismo victoriano que bajaría nuestra probabilidad de ser explotadas y asesinadas. Esta propuesta, aún sabiendo las zapatistas su respuesta, gritaron muchas veces sistema Capitalista pinche cabrón. Habiendo sacado las propuestas por estar dos días enteros participando activamente de los talleres de nosotras, esas otras no Zapatistas. Aún así, con altura y humildad, nos convocan a que lo discutamos y que pensemos, necesariamente, quiénes son los culpables de nuestros dolores.
Las mujeres Zapatistas, vanguardistas en la creación de La Ley Revolucionaria de Mujeres del EZLN[2], parte activa del levantamiento Zapatista del año 1994. Una vez más, nos sorprendieron en marzo del 2018 con su nivel de organización y unión. En años de participar en los Encuentros Nacionales de Mujeres y en variados espacios de actividades, me sentí tan bien recibida y cuidada. Ellas forman parte de una mano, que se hace puño cuando luchan y se abre cuando trabaja.
Cuando pienso en su organización no puedo dejar de referirme a nosotras, las otras, las visitantes. Nos falta tanto para estar cerca a su nivel organizativo. Ellas cocinaron, limpiaron los baños, el predio, cuidaron nuestros bolsos, se aseguraron que no entren hombres y además participaron de todos los talleres, platicas, bailes, ejercicios, deportes, de todo. Documentaron cada situación que había y nos repitieron constantemente que esto iba a ser sistematizado para que llegará a todas las mujeres Zapatistas, porque había muchas que no habían podido ir. Y que además, iban a tratar de discutir nuestras propuestas. O sea, que entre esas cosas que tiene la cultura Zapatista, esos detalles y esos tiempos, incluyen a tod@s l@s Zapatistas.
Y cuando vi su nivel de organización, quede paralizada observándolas, me acorde de esa canción de calle 13 que habla de las hormigas. Ellas iban de acá para allá haciendo y deshaciendo, armando y desarmando, y volviendo a armar. Nosotras acompañabamos, algunas. Otras no pudieron quizás ver la magnitud de su obrar y entre quejas, ensuciaban y descuidaban esa organización. Y recordé nuestras organizaciones, nuestras competencias, nuestras individualidades colectivas. Me pregunte como es que el Zapatismo siendo tan diferente puede ser parte de un movimiento revolucionario más amplio, pertenecer a un Consejo Nacional Indígena, impulsar por primera vez una candidata Indígena. Cómo después de 24 años del levantamiento revolucionario siguen en pie y luchando, siguen a la altura de las circunstancias. Cómo estando en ese predio volvían a darme esperanza y a hacerme recordar que la lucha feminista no puede estar separada de la lucha contra el Capitalismo.

Y bueno, pensé en nuestras organizaciones y colectivos, compitiendo por llegar antes a la plaza, mirando lo que hacen los otros, restando siempre a los intereses colectivos por los individuales. Se me volvió una idea que había perdido, de cómo entre estos grupos funciona el Capitalismo. Que deja de ser una cuestión de un sujeto individual y pasa a ser un grupo individual. Esas mismas cosas que reproducimos entre personas, lo hacemos entre colectivos. Entonces, hay una lucha que importa más que otra, una reivindicación más necesaria, un dirigente más revolucionario, un sindicato más combativo. Y en el medio, nos olvidamos o no queremos, ponernos de acuerdo en estar en contra del Capitalismo. Quizás la cuestión sea la que nos llamaron a pensar las compañeras en su segunda propuesta.
El feminismo funcional a este sistema puede ser aún más dañino para las clases pobres ya que sigue sumando a la dependencia de clase. Será que no respetamos los acuerdos que hacemos, porque no nos discutimos sinceros y casi siempre rompemos con lo que organizamos. Pasamos demasiado tiempo viendo quien tiene la razón por sobre las cosas para ejercer una presión hostil que luego nos permita decidir en nichos de poder. Generalmente, no se sociabilizamos toda la información, se comparte a cuenta gotas, especulando sobre los demás. Ni que hablar de como cuesta la critica y auto-critica. Acumulamos poder personal o de los grupos iluminados.
Seguramente haya organizaciones que no conozca que se alejen de esta apreciación y ojala pueda conocerlas. Sé que hay experiencias muy valiosas y genuinas, que buscan otro camino posible. Sin embargo el aparato militante formatea con nuestros vicios de fanatismo esas experiencias. Claro esta, que en la Argentina, ni el nuevo amplio movimiento feminista, ni el partidario kischnerista militante, esta en contra del Capitalismo (o al menos en su mayoría). La izquierda, si es clara en esto. No así, algunas expresiones llamadas de nueva izquierda que terminan transando con el progresismo, jactándose de más revolucionarias frente a los vicios de la izquierda “partidaria” y bueno así, quedan a medio camino.
Me fui del marco del encuentro, quizás, pero lo que me inspiro pensar es como nuestras organizaciones son individualistas y muchas veces reproducen en sus practicas las relaciones capitalistas de poder. ¿Será que los Zapatistas, reivindicando su condición de clase y sus raíces ancestrales han podido desaprender estas prácticas? ¿Será que la colonización que sufrieron nunca se hizo hueso en sus cuerpos y pueden seguir luchando juntos contra el capitalismo, como un solo puño?
Y tuve la suerte de participar del taller de los Siete Principios del Mandar Obedeciendo: Servir y no servirse, representar y no suplantar, construir y no destruir, obedecer y no mandar, proponer y no imponer, convencer y no vencer, y, bajar y no subir. Esos principios hablaban de ellas pero hablaban de todas. Y tratamos, en ese tiempo del taller, de entender “convencer y no vencer”, y no pudimos. Tratamos de resolver “bajar y no subir”, y descubrimos que todos los principios se relacionaban, que están juntos para no ir separados. No tengo una respuesta “intelectual” a esos principios, sé que los vi funcionando en las mujeres Zapatistas. No solo en la magnitud de su organización. Los vi en los detalles tan humanos, sinceros y humildes. Los sentí en su escucha y en sus palabras.
En lo personal vengo procesando “bajar y no subir” e intento ponerlo en práctica en los lugares que estoy. Difícil es. Se mezclan sensaciones cuando una participa en espacios colectivos. Es mucha la competencia que nos generamos y con esto la desconfianza.
Me gusto participar del Encuentro, no solo conocelas a las compas Zapatistas. Sino ver de todos los lugares del mundo que estamos activando. Escuchar las cosas que suceden en Honduras, Alemania, Australia, Colombia, en otros Estados de México. Saber de los pueblos Originarios de Estados Unidos. Conversar sobre las Kurdas y leerlas (la compañera que iba a venir al Encuentro no pudo pasar la frontera). Ver a una mujer Palestina regalándole su bandera a las Zapatistas. Que estén ahí las mujeres del Movimiento Sin Tierra de Brasil. Estar rodeada de pañuelos verdes por la legalización del Aborto en la Argentina. Me hizo sentir que no hay fronteras para la lucha. Me recordó porque las mujeres somos parte activa y fundamental de cualquier movimiento revolucionario anti Capitalismo a lo largo y ancho del planeta. Me lleno el alma que fueran mujeres pobres, de pueblos originarios las que nos convocaran, ni más, ni menos, al Primer Encuentro Internacional de Mujeres. Esas primeras mujeres, que dijeron no al maltrato y se levantaron para gobernar su tierra. Esas mujeres, que nos recuerdan que los pueblos originarios tienen la facultad y la capacidad de gobernarse sol@s. Que no piden permiso para defender lo que les pertenece. Que solo quieren lo que necesitan. Que le enseñaron al mundo que otro mundo es posible, uno en donde quepan muchos mundos.
Su cultura estuvo entre todas las mujeres que asistimos. Nos recibieron: “ lo que importa es que somos mujeres y que somos mujeres que luchamos, o sea que no nos quedamos conformes con lo que pasa y cada quien, según en su modo, su tiempo, su lugar, ahí lucha o sea que se rebela, se encabrona pues y hace algo”.. “Entonces te decimos, hermana y compañera, que no les pedimos que vengan a luchar por nosotras, así como tampoco vamos a ir a luchar por ustedes. Cada quien conoce su rumbo, su modo y su tiempo. Lo único que si les pedimos es que sigan luchando, que no se rindan, que no se vendan, que no renuncien a ser mujeres que luchan”.. “Que muera el sistema patriarcal”.[3]
No creo que mi reflexión se termine un día, cuando se abre una puerta hay un nuevo camino por recorrer. Solo puede agradecer haber formado parte de ese maravilloso y estremecedor encuentro. Ojala pueda volver. Ojala el año que entre seamos otras diferentes más las que podamos estar ahí. Ojala se hagan Encuentros en más lugares del mundo. Ojala reflexionemos sobre quiénes son los culpables de nuestros dolores.
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[1] Palabras de la Mujeres Zapatistas en la Clausura del Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan en el Caracol Zapatista de la zona Tzotz Choj. 10 de marzo del 2018. Se puede ver el discurso completo en www.enlacezapatista.ezln.org.mx
[2] También se encuentra en www.enlacezapatista.ezln.org.mx
[3] Palabras a nombre de las Mujeres Zapatistas al inicio del Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan. www.enlacezapatista.ezln.org.mx

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